lunes, 17 de julio de 2017

miércoles, 12 de julio de 2017

viernes, 30 de junio de 2017

abuelo


el abuelo....llevaba una bitácora a sus viajes donde apuntaba lo que conocía, palabras en quechua que variaba según el lugar al que iba, y a veces poesía campesina,
llevaba también un diario pequeño...que tiempo después mire a mi madre leerlo y llorar por el recuerdo.
Yo no me atreví.

le quería muchísimo
muchísimo

miércoles, 21 de junio de 2017

miércoles, 14 de junio de 2017


tengo la edad de karina, cuando la conocí.. por aquellos vientos, me recuerdo triste y confundido, pero más la recuerdo a ella, exorbitante de sonrisas, irradiando su ser a las extensas del territorio lúgubre que era aquel cuarto lleno de melancolía, acompañando a Jorge a sobrellevar la vida.
Él solía prender hierba mientras miraba por su ventana como la noche se convertía en madrugada, y la llovizna...la bendita llovizna, acaparando todo, ensuciando los zapatos en medio del parque o del adentro. Solíamos caminar después de cenar, esperando que el espectro de preocupaciones se nuble un poco, y así pensar un poco mejor.
Ella, muchacha en solitario, vivía junto a él la perdida de su Padre.
Nos conocimos los tres el mismo mes, queriendo buscar refugio fuera de nuestras realidades.
No creo en absoluto en las coincidencias.

Karina se irá a Edimburgo en agosto, y no volverá sino hasta concluir el doctorado.
Jorge, tiene su raza cerca a la tierra...el no va a irse de esta parte del mundo.
Pero su historia, ya se había disuelto antes...
Nos volveremos a ver antes que se vaya, y tomaremos un café los tres, para darnos un adios.
el término "a-dios" siempre me ha llamado la atención.



Me reuniré con ella en octubre, por algún lugar cruzando el mar...o ese es el plan.

pero...
No es ese el tiempo que me toca vivir ahora.










lunes, 5 de junio de 2017

dramas innecesarios...el costo de nuestra tranquilidad no lo determina el afuera, sino aquello que pase dentro...y eso se demuestra en pequeñas cosas.

Karina tiene razón, pese a todo...Jorge ha sido un gran tipo siempre.
y para conservarlo así, deben ahora...ir por caminos distintos.
con cariño siempre.

El peso de las cosas siempre es una decisión.

martes, 30 de mayo de 2017

Eras

Recuerdo al viejo Eguren, amante del oficio de un arquitecto, concentrado en que los alumnos sepan concretizar las cosas. El buen Eguren me ponía el perfil de muchacho del viento.recuerdo cambiar de ideas una semana tras otra, una idea mejor que la otra, pero ninguna que sintiese exactamente "precisa" para el encargo, para el lugar, para el proyecto. Eso me frustraba. Mientras la clase avanzaba, buscando llegar a los entregables, yo me concentraba en que el producto despierte aquello que no sabía definir dentro de mí.
Por aquel entonces recuerdo haberme interesado en el tiempo y los recorridos, planteaba alguna superficie inclinada por donde transitar, que funcionaba como un gran puente, estructurando todo el proyecto , recuerdo a Eguren diciéndome que eso era imposible. Después empezó a divulgar entre algunos conocidos, que "jorgesaúl hace cosas inconstruibles". Lo decía con gracia el viejo.

Recuerdo estar en el taller pensando aquel proyecto, y entonces David como polizonte y visitando su antigua clase, se acerco a mi mesa, quiso que le explique que estaba haciendo, le conté. Después de hablar me dijo "oye ¿te interesa practicar? en el estudio donde estoy tratamos de hacer cosas como la que estas planteando ahora". David era un tipo muy simpático, hablaba con una energía inusual. Su partida deja un silencio prolongado entre los que lo conocimos.
Alguna vez, lo recuerdo hablando de la fragilidad de la vida, y de que iba a vivir poco.
je David...


El trabajo era con Miguel Rodrigo Mazure...que ya no está, pero al que guardo mucho cariño. Sobre todo por lo conversado antes de terminar el trabajo, decía con cariño que tenía un buen corazón. "Regresa cuando quieras" es lo último que me dijo.

y  de Eguren... su sonrisa.
"Jorgesaúl... Buen trabajo"
fue lo que me dijo al terminar la universidad.

tome aire por unos segundos
y le dije casi con lagrimas.

"Gracias, Fernando"